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 Los tipos de piel:
Cualquier decisión sobre la limpieza de tu rostro requiere saber previamente cuál es tu tipo de cutis, ya que de ello dependerán los productos necesarios para protegerlo.
Aunque el sol es uno de los agentes más nocivos que puede afectar la tersura del rostro, las bajas temperaturas y la humedad propias del invierno también provocan graves daños al cutis, sobre todo si éste no es protegido en forma adecuada. ¿Cómo saber cuál es el producto adecuado para cuidar el rostro? Lo primero es distinguir el tipo de piel, ya que de ello dependerá el tratamiento diario para mantenerlo limpio y suave.
Tome en cuenta que, así como hay distintos tipos de personas, también existen diferentes clasificaciones de pieles, las cuales requieren ser tratadas con productos que cubran sus necesidades específicas.
Piel normal: es el cutis menos frecuente en adultos, similar al de un niño, ya que es fino, flexible y muy suave. Se caracteriza por tener los poros diminutos y cerrados, lo que impide la formación de espinillas e impurezas; tampoco presenta descamación ni la consecuente sensación de tirantez. Aunque posee una ligera grasa en la superficie, no tiene un brillo aceitoso. Su color es rosado.
Piel mixta: en el rostro esta piel se manifiesta con una zona "T" ligeramente grasa y brillante, compuesta por la frente, nariz y mentón; mientras que las mejillas y el contorno de los ojos tienen un poco de sequedad. Asimismo, presenta una cierta tendencia a los puntos negros.
Piel grasa: es gruesa y brillante, debido a la dilatación de los poros. Incluso, si no se cuida bien, se pueden apreciar bultos de grasa y puntos negros, que consisten en la propia secreción de la grasa que se ha oxidado por el contacto con el exterior. Son rostros que transpiran bastante, por lo que el maquillaje se escurre, y su aspecto es pálido y amarillento, producto de la deficiente circulación sanguínea. Sin embargo, no se arruga con facilidad, debido a que es más resistente a los agentes externos que las otras pieles.
Piel seca: es áspera al tacto y de fácil descamación. Como su película de grasa natural es insuficiente, presenta poros casi invisibles y se irrita con facilidad. Otorga una sensación de tirantez, aspereza, y tiende a la formación de arrugas y al enrojecimiento en las partes más sensibles.
Pieles sensibles: no es extraño encontrar personas hipoalergénicas que, además, tienen el cutis graso o seco. La piel sensible se caracteriza por su alta tendencia a las alergias o irritaciones. Suele producir sensación de tirantez en el rostro si no se trata con los productos adecuados.
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¿Cómo cuidarla? Estos son los cuidados:
Piel normal: Para mantener su tersura y suavidad, aplica en la mañana una crema de leche de limpieza con movimientos rotatorios ascendentes y retira con papel tissue o compresas de algodón húmedas.
Tonifica con una loción hidratante y aplique una crema hidratante con protector solar, que contenga coenzima Q10 o vitaminas E y A. En la noche, luego de limpiar y tonificar, cubre tu rostro con una crema nutritiva o que contenga Q10.
Piel seca: Para hidratarla y mantener su manto ácido protector, limpia en las mañanas con una crema, tonifica con una loción hidratante descongestionante y finaliza con una crema hidratante con protector solar, con vitaminas E y A, y colágeno o elastina.
En la noche, luego de desmaquillar y tonificar, aplica una crema nutritiva o regeneradora, rica en vitamina C, o que contenga Q10, colágeno y elastina. Ten especial cuidado en la zona que rodea los ojos.
Piel mixta: En este caso debe cuidarse como si tuviera dos caras, ya que la zona "T" es grasa, pero las mejillas son secas. Aunque existen productos específicos, se puede usar una crema para piel normal y luego utilizar geles o lociones formuladas para eliminar el brillo y el exceso de grasita en la zona que lo necesita.
En la mañana, limpia con un gel o leche de limpieza, aplica una loción astringente en la zona "T" y una hidratante en las mejillas, y sella con una crema hidratante con protección solar. En la noche, limpie, tonifique y aplique una crema nutritiva rica en vitaminas.
Piel grasa: El objetivo es controlar la actividad de las glándulas sebáceas e hidratar la piel en forma adecuada.
En la mañana, aplica un gel de limpieza, tonifica con una loción astringente y sella con una crema hidratante o fluido hidromatizante con protector solar. En la noche, lava, tonifica y extiende un fluido hidratante rico en vitamina E.
Piel sensible: Utiliza productos específicos, libre de colorantes, preservantes y perfumes, testeados dermatológicamente y no comedogénicos (que no obstruyen los poros).

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Pielsana.com.mx
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